El Juglar de la Red

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Por Rafael Cano Franco

Morena no es invencible

Para los propagandistas del presidente Andrés Manuel López Obrador, que se hable de una derrota de su partido, Morena, es casi una herejía, una aberración política que no tiene lógica social y lo visualizan desde la perspectiva de que la popularidad del presidente ronda en el 55 por ciento.

Las encuestas indican que el Presidente de la República goza de cabal salud en lo referente a su aprobación personal; pero también reflejan una decepción en su gobierno y una sensación de que el cambio no llegó, sobre todo en el tan llevado y traído combate a la corrupción.

López Obrador está muy bien evaluado, pero su gobierno está reprobado.

En este punto, la elección del 2021 también tendrá como referentes a gobiernos estatales que son evaluados por los ciudadanos y cuando menos 8 de los 15 gobernadores, están reprobados, siendo el caso más patético el de Javier Corral, gobernador de Chihuahua quien apenas supera los 30 puntos de aprobación.

El quid es que en muchos estados los que van a competir como abanderados de Morena, son integrantes del gobierno de López Obrador, es decir vienen del núcleo que el pueblo considera no ha funcionado, forman parte de lo que reprueba, ellos y no el Presidente, son los responsables de que la 4T no avance o cuando menos no haya alcanzado a cumplir su

oferta de auténtica trasformación social.

Las encuestas empiezan a mostrar que el bloque de partidos opositor cerró la brecha con respecto al bloque que Morena tiene con algunos partidos en determinados lugares, pero que se tambalea en varias partes y en otras ya no será posible.

El bloque PRI-PAN-PRD que tendrá 158 candidatos a diputados federales comunes, tiene al momento una intención de voto del 26 por ciento, Morena-PT-PVEM tienen una intención del 28 por ciento; hace unos meses, cuando Morena marchaba sola esa intención era del 35 por ciento.

Pero además de candidatos que no satisfacen a los electores, por salir de encuestas amañadas o a modo; en Morena enfrentan una profunda división interna que los obliga a compensar con cuotas a los grupos disidentes o en el peor de los casos a la desacreditación de los adversarios de los candidatos “benditos”.

Está el caso de Ana Gabriela Guevara en Sonora, si opta por ser candidata del PT entonces las acusaciones de corrupción que pesan en su contra se volverán expedientes “vivos”; si por el contrario se disciplina tiene como premio seguir al frente de Conade y no ser molestada por los desvíos de cien millones de pesos en su gestión.

Igual pasa con David Monreal en Zacatecas, todo fue que decidiera pelear la candidatura a contendientes como José Narro Céspedes o Arturo Nahle, para que aparecieran en su contra señalamientos de corrupción por más de 800 millones de pesos de recursos que debieron ir a productores ganaderos, pero jamás llegaron.

Ana Guevara y David Monreal no tendrán problemas si deciden no competir, tendrán gracia y perdón; pero si deciden saltarse las trancas entonces toda la furia del aparato del estado se irá contra ellos. Lo correcto es que compitiendo o no, se les investigara y castigara de resultar responsables.

Pero hay algo más que daña a Morena, su indisciplina y carencia de orden: que se hayan registro más de 150 aspirantes para ser candidatos en las 15 gubernaturas, no habla de democracia, lo que indica es un total desorden y una falta de liderazgo para sentar a aquellos que no son más que fauna de acompañamiento.

Pero además, son 150 candidatos de Morena; no hay ninguno del Partido del Trabajo, ni tampoco del Partido Verde Ecologista de México; estos dos últimos partidos van solamente como rémoras a la elección y en algunos casos eso impidió que siguieran al frente con sus alianzas.

La relación con el PT se fracturó desde el momento en que no dejaron participar a Ana Guevara en Sonora y favorecieron a Alfonso Durazo; esto fue un rechazo rotundo expresado por el presidente López Obrador directamente al líder nacional del PT, Alberto Anaya.

En Zacatecas también existen diferencias, en Guerrero se cayó la alianza con el PT y el PVEM; en San Luis Potosí el partido Verde decidió romper con la alianza y en lugar de acompañar a Morena en esa elección lo harán con PT y Panal.

En este panorama de desorden y caos en la construcción de alianzas, donde se refleja la falta de oficio político del dirigente nacional, Mario Delgado, con una fuerte oposición que se apalanca en la clase media de México y considerando que hay disidencias internas que van a afectar, la elección para Morena no es fácil.

Más complicado para ellos es que la buena evaluación que tiene López Obrador no la pueden llevar a las boletas electorales porque la figura del Presidente no estará incluida.

Con todo ello, no es impensable una derrota electoral en las urnas para Morena y cuidado, porque si eso sucede se acabó la 4T.


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